El hackeo a Binance por 6.300 millones de dólares, ocurrido el 29 de octubre de 2026, ya es considerado el mayor robo de criptomonedas de la historia. Esta semana, la plataforma de intercambio más grande del mundo detalló cómo los atacantes lograron vulnerar sus defensas, mientras el FBI sostiene que detrás del golpe está Corea del Norte, algo que Pyongyang rechaza.
Claves de la noticia
- El robo se produjo el 29 de octubre de 2026 y alcanzó unos 6.300 millones de dólares en criptoactivos.
- Binance explicó el martes 3 de noviembre que los atacantes usaron ingeniería social, incluidas falsas entrevistas de trabajo, y software malicioso.
- El FBI atribuyó el ataque al grupo norcoreano conocido como TraderTraitor, el mismo que fue señalado por el robo a Bybit en 2025.
- Según distintas estimaciones, entre 2.800 y 3.000 millones de dólares fueron congelados o interceptados, aunque las cifras todavía se concilian.
- Corea del Norte calificó la acusación de «absurda» y Donald Trump dijo que «no sabemos» si fue ese país.
Cómo ocurrió el ataque
De acuerdo con la explicación que difundió la propia empresa, y que recogieron medios como Bloomberg, no se trató de un golpe puntual sino de una «campaña sofisticada de múltiples etapas». Todo habría comenzado meses atrás con el engaño a un ingeniero, a quien contactaron con una supuesta oferta laboral y una entrevista falsa. A partir de ese primer acceso, los delincuentes escalaron hasta llegar a los sistemas que les permitieron mover los fondos.
Este tipo de maniobra, que apunta a las personas y no a la tecnología, es una de las técnicas más usadas por los grupos que atacan a empresas del sector cripto. Por eso los especialistas insisten en que la formación de los empleados es tan importante como la seguridad informática.
La atribución a Corea del Norte
El FBI, junto con el Servicio Secreto y la unidad de investigación criminal del fisco estadounidense (IRS-CI), responsabilizó a Corea del Norte y señaló al grupo TraderTraitor. Según la agencia, los atacantes convirtieron buena parte de lo robado a Ethereum para dificultar su rastreo, y pidió a las plataformas de intercambio que bloqueen las transacciones vinculadas.
Pyongyang negó cualquier participación y definió la acusación como «absurda». Trump, por su parte, afirmó: «No sabemos si es Corea del Norte». La discrepancia deja abierta la discusión política en torno a un caso que ya tiene dimensión internacional.
Qué hizo Binance y cómo sigue la situación
Tras el ataque, la empresa suspendió temporalmente los retiros y luego los reanudó. Según los reportes, en el primer día se procesaron unos 4.700 millones de dólares, una señal de que los usuarios sí quisieron recuperar sus fondos. Binance aseguró que absorberá las pérdidas con recursos propios, de modo que los clientes no queden perjudicados, y eliminó las claves de acceso de una plataforma de terceros por precaución.
Los analistas coinciden en que la verdadera prueba para la compañía será recuperar la confianza. Las cifras de dinero congelado y recuperado pueden cambiar en los próximos días, a medida que se complete la conciliación de los activos y avancen las investigaciones de las autoridades.
Un récord que supera a Bybit
Hasta ahora, el mayor robo de criptomonedas registrado era el de la plataforma Bybit, en febrero de 2025, por unos 1.500 millones de dólares, también atribuido por el FBI a hackers norcoreanos. El caso de Binance multiplica esa cifra por cuatro y vuelve a poner en primer plano el uso de las criptomonedas para financiar al régimen de Pyongyang, según sostienen las autoridades de Estados Unidos.
Para América Latina, donde millones de personas usan plataformas como Binance para ahorrar, enviar remesas o protegerse de la inflación, el episodio es una advertencia sobre los riesgos de dejar los fondos en manos de un intermediario. Los expertos recomiendan diversificar, activar la autenticación en dos pasos y desconfiar de ofertas de trabajo o mensajes inesperados.
Por ahora, las investigaciones continúan y se esperan nuevas precisiones sobre el destino final del dinero y sobre el alcance real de la recuperación de los activos. Habrá que ver si las medidas anunciadas alcanzan para tranquilizar a los inversores en un sector que ya arrastra una larga lista de ataques.