El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró durante un acto de campaña en Dubuque, Iowa, que habría ganado la guerra de Vietnam en una semana y que habría resuelto la de Afganistán con rapidez, en un discurso pronunciado el domingo 1 de noviembre, a dos días de las elecciones legislativas de mitad de mandato. En el mismo mitin, el mandatario volvió a hablar del conflicto con Irán y dijo que todavía no lo da por terminado porque quiere ser «amable», aunque advirtió que en algún momento Washington tendrá que ser más duro.
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Claves de la noticia
- Trump afirmó en Iowa que habría ganado la guerra de Vietnam en una semana, una frase que repite desde abril con distintos plazos.
- También sostuvo que habría resuelto con rapidez la guerra de Afganistán, un conflicto que se extendió durante veinte años.
- Al hablar de bombardeos, nombró a Ciudad Ho Chi Minh, antigua Saigón y capital del Vietnam del Sur aliado de Washington; medios estadounidenses señalaron una confusión con Hanoi.
- Sobre Irán, dijo que aún no terminó la guerra porque quiere «ser amable», pero que en algún momento habrá que «darles el martillazo».
- El discurso se dio en la antesala de las elecciones intermedias del martes 3 de noviembre, con la guerra con Irán entre las principales preocupaciones de los votantes.
Qué dijo Trump sobre Vietnam y Afganistán
Según la cobertura de Newsweek, HuffPost, CNN y The Daily Beast, el mandatario recurrió otra vez a comparaciones con guerras pasadas para relativizar la duración del conflicto con Irán. Argumentó que, frente a los casi veinte años de Vietnam o las dos décadas de Afganistán, la campaña actual lleva mucho menos tiempo, y se mostró convencido de que él habría logrado cerrar aquellas guerras en cuestión de días o semanas.
En ese razonamiento habló de bombardear Ciudad Ho Chi Minh. El detalle no pasó inadvertido: hasta 1975 la ciudad, entonces llamada Saigón, fue la capital de Vietnam del Sur, el aliado de Estados Unidos, mientras que el enemigo era Vietnam del Norte, con capital en Hanoi. Varios medios interpretaron que el presidente confundió ambas ciudades.
No es la primera vez que Trump formula este tipo de afirmaciones. En abril de 2026 ya había dicho en una entrevista con CNBC que habría ganado Vietnam «muy rápidamente» de haber sido presidente, y en las últimas semanas volvió a comparar las bajas de la guerra con Irán con las de otros conflictos. Sus críticos recuerdan, además, que durante la guerra de Vietnam obtuvo prórrogas que le evitaron el servicio militar.
El mensaje sobre Irán
En el mismo acto, el presidente se refirió al frente iraní. De acuerdo con los reportes, afirmó que la única razón por la que Estados Unidos todavía no terminó con Irán es que quiere ser «amable», una forma de justificar que el conflicto siga abierto. A continuación advirtió que, más adelante, «habrá que darles el martillazo», una expresión que dejó abierta la posibilidad de una escalada militar.
Las declaraciones llegan en un momento sensible. Las encuestas muestran de manera sostenida que una parte importante del electorado está preocupada por una guerra que la administración presentó como corta y que lleva meses. Esa inquietud se suma a la polarización previa a los comicios, en los que se renuevan la Cámara de Representantes y parte del Senado, y en los que los demócratas llegan con ventaja en los sondeos.
Qué puede pasar ahora
Las elecciones del martes serán la primera medición nacional sobre el desempeño del gobierno desde el inicio de la guerra con Irán. Un resultado adverso para los republicanos podría aumentar la presión política en el Congreso para pedir más explicaciones, límites o un calendario para el conflicto. Si el oficialismo conserva el control, es previsible que la Casa Blanca interprete el resultado como un respaldo a su estrategia.
Mientras tanto, los dichos de Iowa alimentan el debate sobre el estilo del presidente, que suele mezclar datos históricos con exageraciones en sus discursos. Los analistas y la oposición señalan que las comparaciones con Vietnam y Afganistán ignoran la complejidad política y militar de esas guerras, y que no ofrecen información sobre cómo ni cuándo terminaría la actual.
Aunque la Casa Blanca no modificó oficialmente su postura sobre Irán tras el mitin, la combinación de una advertencia de mayor dureza y la cercanía de las urnas mantiene la atención puesta en las próximas decisiones del mandatario. Habrá que ver si el discurso de campaña se traduce en medidas concretas después del 3 de noviembre o si queda en el terreno de la retórica electoral.
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