Un violento temporal golpeó en la madrugada del lunes 2 de noviembre la ciudad de Maringá, en el estado brasileño de Paraná, con ráfagas de viento de hasta 96,8 km/h. La tormenta derribó árboles, arrancó techos, dañó la red eléctrica y dejó a más de 82.000 inmuebles sin luz, por lo que la Prefectura decretó calamidad pública. Los equipos de emergencia siguen trabajando este martes para despejar calles y restablecer los servicios.
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Claves de la noticia
- El Instituto Nacional de Meteorología (Inmet) registró ráfagas de 96,8 km/h en Maringá alrededor de las 3.30 de la madrugada.
- La Prefectura, a cargo de Silvio Barros, firmó un decreto de calamidad pública por la magnitud de los daños.
- Más de 82.000 inmuebles se quedaron sin energía eléctrica, según medios locales.
- Según la Defensa Civil de Paraná, el temporal afectó a 21 municipios, con unas 4.000 personas impactadas y 456 viviendas dañadas.
- Los meteorólogos no confirmaron un tornado: el análisis preliminar apunta a una supercélula o a un fenómeno de ráfaga descendente.
Qué pasó en Maringá
La tormenta llegó de madrugada y, en pocos minutos, el viento derribó decenas de árboles y postes, bloqueó calles y provocó destechamientos en distintos barrios. La cubierta del cuartel del Cuerpo de Bomberos cedió y afectó archivos, muebles y equipos electrónicos, según reportaron medios regionales. También sufrió daños la decoración navideña instalada frente a la catedral de la ciudad.
Las mediciones varían según la estación. Además de los 96,8 km/h del Inmet, el Simepar, el instituto meteorológico estadual, registró una ráfaga máxima de 81 km/h a las 3.30, mientras que en el aeropuerto regional se midieron 96,3 km/h unos minutos antes. Algunos medios hablaron de vientos todavía mayores, pero esas cifras no están respaldadas por los datos de las estaciones oficiales. La lluvia acumulada superó los 50 milímetros.
Tornado, supercélula o ráfaga descendente
Las imágenes de los destrozos alimentaron la duda sobre si se trató de un tornado. Hasta ahora no hay confirmación oficial. El análisis preliminar del Simepar indica que la ciudad habría sido alcanzada por una supercélula, un tipo de tormenta organizada y de gran intensidad, y otros especialistas consultados por la prensa local señalan un fenómeno de ráfaga descendente, es decir, una corriente de aire que baja con fuerza desde la nube y se expande al tocar el suelo. Ese tipo de eventos puede producir daños muy localizados y de apariencia similar a los de un tornado.
Qué puede pasar ahora
La calamidad pública permite a la administración municipal agilizar compras, contrataciones y pedidos de ayuda a los gobiernos estadual y federal para atender la emergencia. En paralelo, la Defensa Civil estadual informó que 28 personas debieron ser derivadas a refugios y que una vivienda quedó destruida en el balance general de los 21 municipios afectados.
El panorama meteorológico tampoco es del todo tranquilo. Según los pronósticos citados por medios paranaenses, entre el miércoles y el jueves se espera una nueva secuencia de tormentas severas asociada a un frente frío y a un ciclón extratropical. El Simepar recomienda a la población inscribirse en el sistema de alertas de la Defensa Civil para recibir avisos por mensaje de texto, evitar refugiarse bajo árboles o postes y mantenerse alejada de cables caídos.
Las autoridades piden además no acercarse a las zonas con cableado en el suelo y reportar cualquier riesgo a los números de emergencia. Mientras las compañías de energía avanzan con la reposición del servicio, la ciudad intenta recuperar la normalidad tras una de las tormentas más intensas que recuerdan sus vecinos en los últimos tiempos, a la espera de los informes técnicos definitivos que determinen con precisión qué fenómeno la golpeó.
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