El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, defendió este viernes 9 de octubre la ejecución por pelotón de fusilamiento de Nidal Malik Hasan, el exmayor del Ejército condenado por la masacre de Fort Hood, en Texas. Habló ante periodistas en la Casa Blanca y dijo que el condenado merece esa pena. Consultado sobre si el acto se transmitirá en vivo y si las imágenes podrían servir de propaganda, respondió que el gobierno está «tomando una determinación» al respecto.
Claves de la noticia
- Trump aprobó el fusilamiento de Hasan, tras una recomendación del secretario de Guerra, Pete Hegseth, según informó el Pentágono el lunes 5 de octubre.
- Según el Pentágono, la ejecución está prevista para el 3 de diciembre en Fort Hood. Hegseth dijo que se hará a la una de la tarde, la hora del ataque de 2009.
- Si se concreta, será la primera ejecución del Ejército estadounidense desde 1961 y la primera por fusilamiento desde 1945.
- Trump dijo que aún no decidió si habrá transmisión en vivo. Más tarde, preguntado si la había aprobado, contestó «Absolutely» («por supuesto»). Algunos medios señalaron que no quedó claro a qué se refería.
- Legisladores de ambos partidos, la ONU y Amnistía Internacional criticaron la idea de transmitir el acto.
Qué dijo Trump sobre la ejecución
Durante un acto por el Día de Cristóbal Colón, el mandatario sostuvo que Hasan se merece la pena capital por fusilamiento porque mató a mucha gente. También lo describió como una persona mentalmente perturbada. Al salir de la Casa Blanca, los periodistas le preguntaron varias veces por la transmisión en vivo que había anunciado Hegseth.
En una primera respuesta, Trump dijo que se tomará una determinación sobre ese punto, pero que Hasan «será ejecutado» por fusilamiento. Agregó que no le importa cómo muera, siempre que muera. Después, ante la pregunta de si había autorizado personalmente la transmisión, respondió de forma afirmativa. Al ser consultado por el riesgo de que las imágenes se usen como propaganda o para radicalizar, no dio mayores precisiones.
La polémica por la transmisión en vivo
El Pentágono había anunciado el jueves 8 que el fusilamiento sería público. Hegseth lo justificó diciendo que debe quedar claro que estos actos tienen «consecuencias graves». Tras las críticas, el Pentágono repitió el viernes que seguiría adelante con la transmisión, según informó un funcionario citado por medios.
El vicepresidente JD Vance dijo que no sabe si la transmisión ocurrirá realmente y que, si se emite, no la verá. Entre los republicanos críticos figuran el senador Thom Tillis, que habló de una medida «más que repugnante», y el exjefe del Centro Nacional de Contraterrorismo Joe Kent, quien advirtió que difundir la ejecución daría propaganda gratuita a los terroristas. La oficina de derechos humanos de la ONU sostuvo que las ejecuciones públicas son un trato cruel, inhumano o degradante, y Amnistía Internacional calificó el fusilamiento de «reprochable». Especialistas en salud mental advirtieron además sobre el posible impacto en niños.
Antecedentes del caso
El 5 de noviembre de 2009, Hasan, entonces psiquiatra militar con rango de mayor, abrió fuego en el Centro de Preparación de Soldados de Fort Hood. Mató a 13 personas e hirió a otras 32. Un jurado militar lo condenó a muerte en 2013 por 13 cargos de homicidio premeditado y 32 de intento de homicidio. Desde entonces está preso en la cárcel militar de Fort Leavenworth, en Kansas. Según Fox News, su último recurso legal fue rechazado en abril de 2025.
En el sistema militar estadounidense la pena de muerte es poco frecuente y exige la aprobación presidencial. Además, solo el presidente puede definir el método, según explicó el portavoz del Pentágono, Sean Parnell. La fecha y el lugar los fija el secretario del Ejército.
Qué puede pasar
Todavía falta definir si la ejecución se transmitirá y bajo qué condiciones. Las objeciones de legisladores de ambos partidos y de organismos internacionales podrían influir en esa decisión, y no se descartan planteos legales. La fecha prevista, el 3 de diciembre, deja unas ocho semanas para que el gobierno aclare su postura. Mientras tanto, el caso reabrió el debate en Estados Unidos sobre la pena de muerte, el método elegido y el carácter público de la ejecución.
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