En una serie de anuncios coordinados este domingo, el Reino Unido, Canadá, Australia y Portugal declararon formalmente su reconocimiento al Estado de Palestina, en un movimiento que busca presionar a Israel para que ponga fin a su ofensiva en Gaza y se comprometa con una solución de dos Estados. Esta decisión marca un giro diplomático importante por parte de aliados históricos de Israel, que han manifestado una creciente frustración ante la falta de avances hacia una paz duradera en la región.

Los anuncios llegan en medio de la intensificación de la guerra en Gaza, que ha provocado más de 65.000 muertes, según cifras del Ministerio de Salud palestino, y en un contexto de creciente aislamiento internacional hacia Israel. Actualmente, más de 140 países miembros de la ONU ya reconocen al Estado palestino, y se espera que otros, como Francia, Bélgica, Luxemburgo y San Marino, sigan el mismo camino durante la Asamblea General de esta semana.

El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, cumplió así su promesa de julio, en la que condicionaba el reconocimiento al cumplimiento por parte de Israel de un alto el fuego y avances hacia la solución de dos Estados. En un mensaje en video, Starmer afirmó: “Ante el creciente horror en el Medio Oriente, estamos actuando para mantener viva la posibilidad de la paz”. Como reflejo de esta decisión, el Ministerio de Asuntos Exteriores británico actualizó su sitio web, reemplazando la denominación «Territorios Palestinos Ocupados» por «Palestina».

Por su parte, el primer ministro canadiense, Mark Carney, expresó en X que su país reconoce al Estado de Palestina y está dispuesto a colaborar para construir “un futuro pacífico tanto para Palestina como para Israel”. Funcionarios canadienses subrayaron que el Gobierno Autónomo Palestino “ha renunciado a la violencia, ha reconocido a Israel y apoya una solución de dos Estados”, diferenciándolo de grupos como Hamas.

Australia se sumó a la iniciativa con una declaración similar, destacando la urgencia de reactivar el proceso de paz y la necesidad de una solución justa para ambas partes. Portugal también se pronunció en la misma línea, afirmando que el reconocimiento de Palestina es el único camino hacia una “paz justa y duradera”.

Francia, que desde julio ha liderado los llamados a un reconocimiento coordinado dentro de la ONU, planea sumarse al reconocimiento formal este lunes, aunque el presidente Emmanuel Macron indicó que la apertura de una embajada en Palestina dependerá de la liberación de los rehenes restantes en Gaza.

Las reacciones desde Israel no se hicieron esperar. El primer ministro Benjamin Netanyahu rechazó categóricamente los anuncios, afirmando que “no habrá un Estado palestino” y acusando a los líderes que han reconocido a Palestina de “premiar el terrorismo” tras la masacre del 7 de octubre de 2023. El presidente israelí Isaac Herzog calificó la decisión como un “día triste para quienes buscan la verdadera paz”.

Desde el Gobierno Autónomo Palestino, el presidente Mahmoud Abbas celebró el reconocimiento como un “paso necesario hacia una paz justa y duradera”, que allana el camino para la implementación de la solución de dos Estados. En tanto, Hamas consideró la decisión como un gesto positivo, aunque advirtió que debe ir acompañada de acciones concretas sobre el terreno.

Sin embargo, el reconocimiento internacional no garantiza por sí solo la membresía plena de Palestina en la ONU. Para ello, se requiere una votación favorable de al menos nueve de los 15 miembros del Consejo de Seguridad y que ninguno de los cinco miembros permanentes —Estados Unidos, Reino Unido, Francia, China y Rusia— ejerza su derecho a veto. Aunque China y Rusia reconocieron a Palestina en 1988, se espera que Estados Unidos bloquee cualquier intento en este sentido, manteniéndose como el único miembro permanente del Consejo que no respalda oficialmente el Estado palestino.

A pesar del creciente respaldo global, otros miembros del G7 como Japón, Alemania e Italia siguen oponiéndose al reconocimiento formal, lo que subraya las divisiones persistentes dentro de la comunidad internacional sobre cómo abordar el conflicto israelí-palestino.