El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, manifestó un firme respaldo al presidente argentino Javier Milei, tras un encuentro entre ambos líderes. Desde Washington, Bessent calificó a Argentina como “un aliado de importancia sistémica en América Latina” y aseguró que la administración estadounidense está dispuesta a tomar medidas para contribuir a la estabilización económica del país.
“Todas las opciones están sobre la mesa”, afirmó el funcionario, y detalló que entre esas alternativas se contemplan líneas de swap, compras directas de divisas y adquisiciones de deuda pública en dólares a través del Fondo de Estabilización Cambiaria del Tesoro.
“El Departamento del Tesoro está listo para hacer lo necesario, dentro de su mandato, para apoyar a Argentina”, enfatizó Bessent. Estas declaraciones marcan una señal clara de apoyo institucional por parte de Estados Unidos a la administración libertaria de Milei, en momentos en que el país enfrenta un escenario económico complejo y busca asegurar financiamiento externo.
Además, Bessent respaldó las reformas impulsadas por el Gobierno argentino, afirmando que “la disciplina fiscal y las medidas que promueven el crecimiento son fundamentales para romper con la historia de declive económico del país”. En ese sentido, auguró: “Argentina volverá a ser grande”.
El respaldo estadounidense se da en un contexto de expectativa creciente, ya que se espera una posible reunión entre Milei y el presidente Donald Trump en los próximos días, lo que podría consolidar aún más los vínculos bilaterales.
Préstamo en negociación y foco en el déficit cero
El presidente Milei confirmó recientemente que su Gobierno se encuentra negociando con Estados Unidos un préstamo de emergencia para enfrentar vencimientos de deuda por unos 8.500 millones de dólares previstos para 2026. La búsqueda de financiamiento externo se vuelve clave, en medio de una caída sostenida de reservas y presión cambiaria.
En paralelo, el Gobierno presentó el proyecto de Presupuesto 2026, centrado en la meta de “déficit cero”, una bandera central del programa económico oficial. Desde la administración libertaria afirman que este enfoque ya está mostrando resultados, como una desaceleración de la inflación —que en agosto se ubicó en 1,9 % mensual— y una supuesta reducción significativa de los niveles de pobreza.
Sin embargo, analistas advierten que los datos presentados por el Ejecutivo deben leerse con cautela. Cuestionan que los informes oficiales omiten componentes clave como el costo de los alquileres o los servicios, y subrayan que millones de personas continúan en situación de vulnerabilidad económica.
Presión de los mercados e incógnitas con el FMI
Mientras tanto, los mercados siguen marcando el pulso económico. La suba del dólar, la caída de las reservas del Banco Central y la persistente volatilidad del peso limitan el margen de maniobra del Gobierno. Los inversores exigen definiciones claras sobre el rumbo económico y el vínculo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que ha respaldado públicamente el programa fiscal de Milei, aunque aún no se han anunciado nuevos desembolsos.
El respaldo de Estados Unidos puede ser una pieza clave para destrabar futuros apoyos multilaterales. No obstante, los desafíos internos —como la resistencia social a los ajustes y las dificultades para mostrar una recuperación sostenida— siguen condicionando la viabilidad del modelo libertario en el corto y mediano plazo.
