Costa Rica comenzó a trasladar a los primeros 123 reclusos de alta peligrosidad al Centro de Alta Contención contra el Crimen Organizado (CACCO), la megacárcel inaugurada el 14 de octubre en San Rafael de Alajuela. El Ministerio de Justicia y Paz realizó el operativo el lunes 26 de octubre de 2026, y las imágenes difundidas este martes muestran a los internos rapados, con uniformes naranja y bajo estrictas medidas de seguridad.
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Claves de la noticia
- Son 123 los privados de libertad trasladados en esta primera tanda al CACCO, según informaron medios y agencias internacionales.
- Entre ellos hay personas descriptas por el Ministerio como de alta peligrosidad, incluidos sospechosos por el homicidio del policía Gerson Rosales Cascante.
- Llegaron con la cabeza rapada y uniformes de color naranja, una imagen que muchos medios compararon con el CECOT de El Salvador.
- El primer módulo, inaugurado el 14 de octubre, tiene capacidad para 1.020 personas; el proyecto total prevé 5.100 plazas en cinco módulos.
- La presidenta Laura Fernández aseguró que se respetarán los derechos humanos de los reclusos, mientras la oposición y organizaciones cuestionan el modelo.
El traslado marca el arranque operativo de una de las obras de seguridad más ambiciosas del Gobierno costarricense, que busca cortar la capacidad de los líderes criminales de seguir dando órdenes desde las cárceles. Las autoridades sostienen que las extorsiones, los homicidios y el narcotráfico se coordinan con frecuencia desde los penales, y que aislar a los cabecillas en un régimen de máxima contención es una herramienta para frenar esa dinámica.
El Ministerio de Justicia y Paz había adelantado que los primeros ingresos se concretarían a fines de octubre y que no todos los presos pasarían de manera automática al nuevo centro: cada caso será evaluado. Entre los criterios mencionados figuran la pertenencia a estructuras criminales, los intentos de fuga, la evasión de los controles carcelarios y las actividades vinculadas con armas, drogas o dispositivos de comunicación prohibidos.
Un modelo inspirado en El Salvador
La comparación con el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), la megacárcel que construyó el presidente salvadoreño Nayib Bukele, fue inmediata en la prensa regional. El propio proyecto costarricense nació con esa referencia: en enero de 2026 el entonces presidente Rodrigo Chaves y Bukele colocaron la primera piedra de la obra.
Sin embargo, el Gobierno de Costa Rica remarca que el CACCO funcionará dentro del marco legal vigente. A diferencia de lo que se ha denunciado sobre el CECOT, donde los internos tienen restricciones extremas, las autoridades costarricenses afirman que se mantendrán estándares mínimos de dignidad y custodia. Tampoco está claro, según lo informado, si el rapado será obligatorio para todos los futuros ingresos.
Críticas y dudas sobre las condiciones
Sectores de la oposición y la Defensoría de los Habitantes cuestionaron que el centro empezara a operar de inmediato y pidieron una auditoría sobre las condiciones de reclusión antes de que llegara el primer interno. Organizaciones de derechos humanos advierten, además, que las imágenes de internos expuestos y uniformados pueden vulnerar su dignidad, incluso cuando se trate de personas acusadas de delitos graves. En el caso de los sospechosos del crimen del oficial Rosales, rige la presunción de inocencia hasta que haya una sentencia firme.
La presidenta Laura Fernández rechazó esas críticas y se comprometió públicamente a garantizar los derechos de los detenidos. El debate de fondo, sin embargo, seguirá abierto: si el endurecimiento carcelario logra reducir la violencia o si traslada el problema a otro lugar del sistema penitenciario.
Qué puede pasar ahora
Se espera que los otros cuatro módulos estén listos hacia diciembre, cuando el complejo podría completar su capacidad de 5.100 plazas. Hasta entonces, el Ministerio seguirá trasladando por etapas a quienes cumplan el perfil de alta peligrosidad, en particular los que hoy están en áreas de máxima seguridad y los líderes de organizaciones criminales.
El funcionamiento diario del CACCO será observado de cerca por la Defensoría, por los tribunales y por organismos internacionales. Las próximas semanas serán clave para saber si el modelo se consolida como política de Estado o si las denuncias sobre las condiciones de encierro terminan frenando su expansión.
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