El senador Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), desistió este lunes 26 de octubre de pedir la anulación del balotaje en Brasil, apenas unas horas después de anunciar que no reconocería la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva. Según reportaron medios brasileños como Poder360 y Metrópoles, su equipo jurídico cambió de estrategia y ahora apunta a acciones por presunto abuso de poder contra la fórmula Lula–Alckmin, con el objetivo de intentar la cassação (destitución) de la chapa.
Claves de la noticia
- Flávio Bolsonaro abandonó, al menos por ahora, el pedido de anular la segunda vuelta del 25 de octubre.
- Su equipo prepara una Acción de Investigación Judicial Electoral (Aije) por presunto abuso de poder político y económico.
- El Tribunal Superior Electoral (TSE) confirmó el triunfo de Lula, que obtuvo el 51,76 % de los votos.
- El presidente del TSE, Kassio Nunes Marques, afirmó que la extensión del horario de votación no afectó la totalización.
- Las acusaciones del bolsonarismo todavía no fueron probadas ante la Justicia.
Del rechazo al resultado a un cambio de rumbo
En la noche del domingo, tras conocerse la derrota, Flávio Bolsonaro había dicho que era “imposible reconocer el resultado” y que recurriría a la Justicia. Su principal argumento era la prórroga del horario de votación dispuesta por el ministro del Supremo Tribunal Federal (STF) Cristiano Zanin, una medida que, según su entorno, habría alterado las condiciones de la elección.
Pero en las horas siguientes, de acuerdo con la prensa brasileña, aliados y abogados le advirtieron sobre la fragilidad jurídica de pedir la nulidad de toda la elección, sobre todo con una diferencia de alrededor de 4,4 millones de votos a favor de Lula. Su despacho indicó que, hasta el momento, no está prevista la continuidad de ese pedido. El giro llegó así a menos de 24 horas del anuncio original.
La nueva ofensiva: abuso de poder
En lugar de cuestionar el escrutinio, el equipo del senador planea concentrarse en acusaciones de supuesto abuso de poder político y económico y de uso de la maquinaria estatal durante la campaña. Entre otros puntos, sostiene que el Gobierno habría usado recursos públicos con fines electorales y que la campaña oficialista difundió noticias falsas.
Según informó la cadena CNN, citada por el portal NDmais, los abogados afirman haber presentado ya unos 20 pedidos de destitución de la fórmula, con otros en camino. Los medios consultados recuerdan que presentar una acción no equivale a que se hayan constatado irregularidades capaces de provocar la caída de la fórmula presidencial: esas denuncias deberán ser analizadas y probadas ante la Justicia Electoral.
Qué dijo el TSE y qué puede pasar
El TSE ya confirmó la victoria de Lula. Su presidente, Kassio Nunes Marques, sostuvo que la prórroga del horario de votación no perjudicó la totalización de los votos, y el tribunal calificó como falsa la afirmación de que fiscales del PL habían sido expulsados de la sala de escrutinio. Ministros del TSE y del STF, además, descartaron públicamente que la segunda vuelta pueda anularse.
Lo que viene es un camino judicial largo y de resultado incierto. Las Aije por abuso de poder siguen un trámite propio ante el TSE, con producción de pruebas y plazos que pueden extenderse durante meses, y no suspenden la validez del resultado ni el proceso de transición. Para el bolsonarismo, la estrategia permite mantener el conflicto abierto sin sostener la bandera de un fraude que sus propios aliados consideraban difícil de defender.
Un balotaje ajustado y muy polarizado
La segunda vuelta del 25 de octubre cerró una campaña marcada por la polarización y por una jornada con denuncias cruzadas, entre ellas las de Lula por la retirada de autobuses en algunas ciudades y los reclamos de ambos comandos para extender el horario de votación. Con el 99,76 % de las urnas escrutadas, Lula se impuso con el 51,76 % y logró un cuarto mandato.
En los próximos días se verá si el equipo de Flávio Bolsonaro concreta la ofensiva judicial y si el TSE da curso a las acciones. Mientras tanto, la Justicia Electoral y el STF han dejado en claro que consideran concluido el proceso de votación.