El Senado de Brasil prevé votar este miércoles 14 de octubre, en Brasilia, la propuesta de enmienda constitucional que pone fin a la escala laboral 6×1 (seis días de trabajo por uno de descanso) y reduce la jornada semanal máxima de 44 a 40 horas. La votación se da a menos de dos semanas de la segunda vuelta presidencial del 25 de octubre, en la que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva se mide con el senador Flávio Bolsonaro. Al momento de redactar esta nota, el resultado todavía no estaba confirmado.
Claves de la noticia
- La PEC 221/2019 reduce la jornada semanal máxima de 44 a 40 horas, mantiene los salarios y garantiza dos días de descanso, uno de ellos preferentemente el domingo.
- El presidente del Senado, Davi Alcolumbre, informó el martes que el pedido de calendario especial reunió las 54 firmas necesarias. Eso permitiría hacer los dos turnos de votación el mismo día.
- Para aprobarse, la enmienda necesita al menos 49 votos favorables en cada uno de los dos turnos.
- Flávio Bolsonaro anunció que votará a favor, aunque antes se había opuesto y mantiene reservas sobre el contenido.
- La oposición pretende que el segundo turno se postergue hasta después de las elecciones del 25 de octubre.
Qué cambia para los trabajadores
La escala 6×1 es el régimen por el cual se trabajan seis días seguidos con uno solo de descanso. El presidente del Senado habló de casi 40 millones de brasileños bajo ese esquema, según informó la prensa local. El texto prevé una transición gradual: durante los primeros 60 días posteriores a la promulgación seguiría vigente el límite de 44 horas. Después bajaría a 42 horas y, un año más tarde, quedaría fijado en 40 horas semanales, con dos días de descanso.
La propuesta también contempla modalidades flexibles para ciertas actividades esenciales y espacios de negociación específicos para algunas categorías profesionales, según detalló la agencia Prensa Latina.
Una votación en plena campaña
El proyecto es una de las prioridades del gobierno de Lula, que aspira a la reelección. La Cámara de Diputados lo aprobó en mayo por 472 votos a favor y 22 en contra. En el Senado, en cambio, quedó frenado durante meses: la Comisión de Constitución y Justicia lo avaló a comienzos de septiembre, pero Alcolumbre había anticipado que lo trataría después de las elecciones. Finalmente fijó un calendario de debates antes del balotaje.
El giro de Flávio Bolsonaro agregó un elemento político. Según medios brasileños, su campaña había cuestionado la tramitación por considerar que tenía un fin electoral, y él defendía otra iniciativa basada en el contrato de trabajo por hora. Este martes dijo que acompañará la enmienda porque, según sostuvo, la mayoría de los trabajadores quiere el fin del esquema 6×1. La líder del gobierno en el Senado, Teresa Leitão, planteó que las dos votaciones pueden hacerse este mismo miércoles.
La disputa llega con una carrera electoral ajustada. Una encuesta de BTG Pactual/Nexus difundida el martes ubica a Flávio Bolsonaro con 48% de intención de voto frente a 45% de Lula, con un margen de error de dos puntos. Otros sondeos recientes lo muestran también por delante o en empate técnico.
Qué puede pasar
Si el Senado aprueba la enmienda sin modificar el texto enviado por Diputados, el Congreso podrá promulgarla y entrará en vigor según el cronograma de transición. Si se introducen cambios de fondo, deberá volver a la Cámara baja para un nuevo examen, lo que retrasaría su implementación.
Si, en cambio, el segundo turno se posterga hasta después del 25 de octubre, como pide la oposición, la definición quedaría en manos del Congreso posterior a la segunda vuelta. En cualquiera de los escenarios, el debate sobre la jornada laboral seguirá siendo un tema central en los últimos días de campaña.