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De estudiantes a mensajeras: las mujeres atrapadas en la guerra secreta entre Rusia y Ucrania

Distintos casos muestran cómo mujeres aparentemente alejadas de los servicios de inteligencia terminaron involucradas en operaciones clandestinas relacionadas con atentados, sabotajes y asesinatos.

28 de septiembre de 2026 ·

Distintos expedientes judiciales y reportes de inteligencia han expuesto el uso de intermediarios en operaciones clandestinas.

Ficha de la investigación

  • Contexto: Guerra entre Rusia y Ucrania.
  • Modalidad: Reclutamiento y utilización de intermediarios para operaciones clandestinas.
  • Casos destacados: Daria Trepova y Margarita Reutt.
  • Operaciones atribuidas: Atentados, sabotajes y asesinatos.
  • Reclutamiento: Algunos casos investigados involucraron contactos realizados a través de internet y redes sociales.
  • Situación judicial: Algunos de los casos terminaron en condenas, mientras que otras acusaciones continúan bajo investigación.

La guerra entre Rusia y Ucrania también se desarrolla lejos de las líneas del frente. En los últimos años, distintos episodios han revelado operaciones clandestinas en las que personas sin experiencia militar aparente terminaron involucradas en acciones de sabotaje y atentados.

Entre los casos que más llamaron la atención se encuentran los de mujeres jóvenes que, según sus propios testimonios o las investigaciones judiciales, fueron incorporadas a determinadas operaciones bajo circunstancias que no siempre conocían por completo.

Uno de los ejemplos más conocidos es el de Daria Trepova, quien en abril de 2023 entregó una estatuilla al bloguero ruso Vladlen Tatarsky durante un encuentro en un café de San Petersburgo. El objeto contenía un explosivo que detonó poco después y provocó la muerte de Tatarsky y decenas de heridos.

Daria Trepova fue condenada en Rusia por su participación en el atentado que mató a Vladlen Tatarsky.

El caso de Daria Trepova

Trepova, que tenía 26 años al momento del atentado, fue detenida poco después de la explosión. Durante el proceso judicial sostuvo que desconocía que la estatuilla contenía una bomba y afirmó que había recibido instrucciones bajo la apariencia de una tarea relacionada con una investigación periodística.

Un tribunal ruso la declaró culpable de terrorismo, tráfico ilegal de explosivos y falsificación de documentos, y en enero de 2024 le impuso una pena de 27 años de prisión. Las autoridades rusas atribuyeron la organización del atentado a los servicios de inteligencia ucranianos, mientras que Kiev no asumió públicamente la responsabilidad.

Trepova afirmó que no sabía que el objeto que entregó contenía un explosivo. Esa versión fue uno de los elementos centrales de su defensa.

Margarita Reutt y el atentado en Crimea

Otro caso reciente es el de Margarita Reutt, una mujer rusa de 32 años acusada por investigadores de participar en el asesinato del comandante naval ruso Robert Shageev, ocurrido en Sebastopol, Crimea, en agosto de 2026.

Según la investigación rusa, Reutt habría sido reclutada por un contacto vinculado a los servicios de inteligencia ucranianos y habría recibido la promesa de dinero en criptomonedas y documentación para abandonar el país.

Sin embargo, estas acusaciones proceden de las autoridades rusas y no han podido ser verificadas de manera independiente. El caso continúa rodeado de interrogantes sobre el proceso de reclutamiento y el grado de conocimiento que tenía la acusada sobre la operación.

Margarita Reutt fue detenida después del atentado contra un comandante naval ruso en Crimea, según las autoridades rusas.

El reclutamiento a través de internet

Investigaciones recientes también describieron una modalidad de reclutamiento basada en redes sociales y aplicaciones de mensajería. En determinados casos, las personas son contactadas con ofertas de trabajo o pequeñas tareas que inicialmente parecen no tener relación con actividades violentas.

Un informe publicado por The Washington Post en 2026 documentó casos de jóvenes reclutados mediante mensajes en internet para realizar tareas de sabotaje. La investigación señaló que algunas operaciones comenzaron con encargos aparentemente simples y posteriormente evolucionaron hacia actividades de mayor riesgo.

Organizaciones especializadas en el seguimiento del conflicto también han registrado el empleo de intermediarios que pueden ser reclutados dentro del propio territorio donde se pretende realizar una operación. Esta modalidad permite reducir la necesidad de introducir directamente a agentes extranjeros.

Las investigaciones han señalado el uso de redes sociales y aplicaciones de mensajería para contactar a posibles intermediarios.

Una guerra clandestina con intermediarios

Los casos registrados muestran una característica común: algunas operaciones no dependen necesariamente de agentes entrenados que ingresan desde el exterior. En determinadas circunstancias, los servicios que organizan una acción pueden recurrir a personas que ya viven en el territorio donde se pretende ejecutar.

Según el análisis de ACLED sobre la campaña de asesinatos relacionada con la guerra, varios atentados dentro de Rusia han utilizado explosivos y, en algunos episodios, personas reclutadas localmente que aparentemente no conocían toda la naturaleza de la operación.

Esta estrategia ha convertido a ciudadanos comunes en posibles intermediarios de una guerra que cada vez se desarrolla en más escenarios y que combina acciones militares convencionales con operaciones clandestinas.

Importante: no todos los casos mencionados tienen el mismo nivel de evidencia. Algunas condenas y hechos judiciales están documentados, mientras que determinadas acusaciones sobre reclutamiento por servicios de inteligencia se basan en declaraciones de las autoridades involucradas y no han sido confirmadas de forma independiente.

Una modalidad que continúa bajo investigación

La utilización de intermediarios representa uno de los aspectos más difíciles de rastrear dentro de la guerra encubierta entre Rusia y Ucrania. Las investigaciones deben determinar quién realizó el reclutamiento, qué instrucciones recibió cada persona y cuánto conocía sobre el objetivo final de la operación.

Mientras continúan las investigaciones y los procesos judiciales, los casos de Trepova, Reutt y otros intermediarios permiten observar cómo las operaciones clandestinas pueden involucrar a personas que, en apariencia, no forman parte de estructuras militares o de inteligencia.