Una explosión y un ataque armado se registraron en un complejo policial de Kohat, en el noroeste del país. Más de un centenar de personas resultaron heridas.

Fuerzas de seguridad trabajan en el lugar de la explosión en Kohat.
Ficha de la noticia
- País: Pakistán.
- Ciudad: Kohat.
- Provincia: Khyber Pakhtunkhwa.
- Hecho: Explosión y ataque armado.
- Víctimas: Al menos 21 personas fallecidas.
- Heridos: Más de 100.
- Objetivo: Un complejo que alberga dependencias policiales.
- Autoría: Ningún grupo se atribuyó inicialmente el ataque.
- Investigación: Las autoridades apuntan sus sospechas hacia el TTP.
Al menos 21 personas murieron y más de un centenar resultaron heridas luego de una explosión registrada en una mezquita situada junto a un complejo policial en la ciudad de Kohat, en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, al noroeste de Pakistán.
El ataque ocurrió mientras varios policías y civiles participaban de las oraciones. Según las autoridades, un vehículo cargado con explosivos habría sido utilizado para embestir la mezquita, provocando una fuerte detonación y graves daños en el lugar.
La explosión formó parte de una ofensiva coordinada. Mientras se producía el atentado, un grupo de hombres armados intentó ingresar al complejo policial y se enfrentó a tiros con los agentes que se encontraban en el lugar.

La policía informó que seis de los atacantes armados murieron durante el enfrentamiento. Además, un atacante suicida habría dirigido otro ataque contra una oficina cercana perteneciente a una agencia de inteligencia.
El complejo afectado alberga dependencias de la policía antiterrorista, una unidad que en los últimos años ha desarrollado operaciones contra grupos insurgentes en distintos sectores de la provincia.
La mayoría de las víctimas serían agentes policiales que se encontraban en la mezquita durante las oraciones. Los servicios de emergencia trasladaron a numerosos heridos a centros médicos de la región.
Las imágenes difundidas desde la zona mostraron importantes daños estructurales. Parte del muro exterior del complejo policial se derrumbó y el interior de la mezquita quedó cubierto de ladrillos, concreto y otros restos producto de la explosión.

Fuerzas de seguridad permanecieron desplegadas en la zona tras el ataque.
El intercambio de disparos continuó durante varias horas después de la explosión, mientras las fuerzas de seguridad buscaban controlar el complejo y localizar a los atacantes que permanecían en el lugar.
El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, condenó el atentado y expresó sus condolencias a las familias de las víctimas. También ordenó acelerar las tareas de rescate y asistencia a los afectados.
Hasta el momento del primer reporte, ningún grupo había asumido públicamente la responsabilidad por el ataque. Sin embargo, las autoridades señalaron que las sospechas podían dirigirse hacia el Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP), conocido como Talibán paquistaní.
El atentado ocurrió apenas un día después de que una bomba colocada al costado de una carretera alcanzara un convoy de las fuerzas de seguridad en el distrito de Hangu. Ese ataque dejó seis soldados muertos.
En paralelo, las fuerzas gubernamentales realizaron operaciones en diferentes sectores de Khyber Pakhtunkhwa y reportaron la muerte de diez milicianos que, según las autoridades, estarían vinculados con el TTP.
La región atraviesa un período de creciente violencia insurgente. En los últimos años, el Talibán paquistaní ha incrementado sus ataques contra fuerzas de seguridad y civiles, particularmente en las zonas cercanas a la frontera con Afganistán.
El TTP mantiene vínculos ideológicos con el Talibán afgano, aunque ambos son organizaciones diferentes. Islamabad acusa al gobierno talibán de Afganistán de permitir que integrantes del TTP operen desde su territorio, una acusación que las autoridades afganas rechazan.
Las relaciones entre Pakistán y Afganistán permanecen tensionadas por los ataques transfronterizos y las operaciones militares. En los últimos meses, Qatar y Turquía participaron en esfuerzos de mediación, mientras que China también intervino posteriormente para facilitar conversaciones entre ambas partes.
En ese contexto, funcionarios de Turquía mantuvieron reuniones tanto con autoridades paquistaníes como con representantes del gobierno afgano para intentar reducir las tensiones mediante el diálogo.
