Arabia Saudita está en el centro de la escalada en Medio Oriente: el Departamento de Estado de Estados Unidos ordenó el miércoles 21 de octubre la salida del personal no esencial de sus misiones en el país y de sus familiares, mientras los ataques de los hutíes de Yemen contra infraestructura civil y energética se multiplican. Un día después, según informaron medios internacionales, la petrolera estatal Aramco mandó evacuar su sede central en Dhahran, y el petróleo Brent cerró el jueves por encima de los 113 dólares por barril.
Claves de la noticia
- El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, informó en la red X la salida de los «empleados del Gobierno de EE.UU. no esenciales y sus familiares en Arabia Saudita únicamente».
- La orden alcanza a la embajada en Riad y a sus consulados, según las agencias; funcionarios consultados por Reuters adelantaron que otras misiones del Golfo también pedirían a las familias que se vayan.
- Washington atribuyó la medida a la intensificación de los ataques hutíes, respaldados por Irán, contra aeropuertos e infraestructura civil saudí.
- El jueves 22, Aramco ordenó evacuar su sede en Dhahran y pidió trabajar a distancia, según reportes; la causa exacta no fue aclarada.
- El Brent subió cerca de un 4 % el jueves hasta unos 113 dólares, su nivel más alto desde principios de mayo, de acuerdo con reportes de mercado.
Qué dijo Washington y por qué ahora
El Departamento de Estado justificó la decisión en el aumento de las hostilidades de los hutíes contra Arabia Saudita y advirtió sobre el riesgo de que el conflicto se extienda más allá de la zona inmediata. La orden de salida, una de las medidas más severas que puede adoptar una cancillería antes de cerrar una sede, se conoció después de que Reuters adelantara que Estados Unidos preparaba movimientos similares en varias embajadas del Golfo.
La sede diplomática en Riad ya venía golpeada: según los reportes, resultó muy dañada al comienzo de la guerra con Irán, a fines de febrero, y funcionaba desde entonces con una dotación mínima. Washington había devuelto en los últimos meses a parte de su personal a la región, que ahora vuelve a retirar.
Aeropuertos cerrados y ataques a la industria petrolera
El aeropuerto internacional Rey Jalid, de Riad, está cerrado desde el 10 de octubre, después de un ataque severo, y aerolíneas como Lufthansa y Air France suspendieron sus vuelos a la capital saudí al menos hasta mediados de noviembre. El 14 de octubre, los hutíes habían reivindicado una «operación militar» contra instalaciones de Aramco en Dhahran, contra la refinería de Riad y contra ese mismo aeropuerto, y habían advertido a los trabajadores que se alejaran. En ese momento, según EFE, el Brent rondaba los 106 dólares.
Aparte de eso, un dron lanzado contra el yacimiento de Shaybah dejó dos muertos. Riad no atribuyó el ataque a ningún grupo y los hutíes no lo habían reivindicado al momento de los reportes.
Qué puede pasar
El episodio muestra hasta qué punto la guerra desatada a fines de febrero, cuando Estados Unidos e Israel atacaron a Irán, sigue proyectándose sobre el Golfo. Mientras Teherán y sus aliados regionales amplían el alcance de sus ofensivas, Arabia Saudita, principal exportador de crudo del mundo, queda expuesta en sus aeropuertos, sus yacimientos y su sede empresarial más importante.
Para América Latina, el principal canal de transmisión es el precio de la energía. Un barril sostenido por encima de los 110 dólares encarece los combustibles, presiona sobre la inflación y complica las cuentas de los países importadores de petróleo, aunque beneficia a los productores de la región. Los analistas siguen de cerca si habrá nuevas evacuaciones, más cierres aéreos o ataques directos a la infraestructura de exportación.
Por ahora, ni Aramco ni el Gobierno saudí detallaron cuánto tiempo durará la evacuación de Dhahran ni si la producción se vio afectada. Los datos de esta nota provienen de agencias y medios internacionales y pueden cambiar a medida que se conozcan novedades.