Vall d’Hebron realiza un trasplante facial histórico con una donante tras la eutanasia

Por Redacción | Barcelona — 4 de febrero de 2026

📌 Claves del procedimiento

  • Hospital: Vall d’Hebron (Barcelona)
  • Intervención: Trasplante de cara tipo I
  • Hito: Primer trasplante facial con donante tras eutanasia
  • Paciente: Carme
  • Participantes: Más de 100 profesionales

El Hospital Vall d’Hebron de Barcelona alcanzó un nuevo hito en la medicina internacional al llevar a cabo con éxito el primer trasplante de cara del mundo utilizando tejido de una donante que había accedido legalmente a la eutanasia. Se trata de la tercera intervención de este tipo realizada por el centro, que consolida su posición como referente global en cirugía reconstructiva compleja.

El trasplante facial es una de las cirugías más exigentes que existen y actualmente solo una veintena de hospitales en todo el mundo cuentan con la capacitación y los recursos necesarios para llevarla a cabo. Desde su primera aplicación hace dos décadas en Francia, esta técnica ha evolucionado de forma constante gracias a avances médicos y tecnológicos.

En España, Vall d’Hebron fue pionero en el primer trasplante facial completo en 2010 y desde entonces ha acumulado experiencia clave, incluyendo el uso de donantes en asistolia controlada. En esta ocasión, el equipo médico adaptó el procedimiento a una donante que había decidido donar su rostro tras recibir la prestación de ayuda a morir.

La paciente, Carme, había sufrido una grave infección bacteriana que provocó una extensa necrosis facial. Esta situación le impedía realizar funciones básicas como alimentarse o respirar con normalidad, además del impacto psicológico y social asociado a la desfiguración.

Más de un centenar de profesionales participaron en la intervención, que permitió devolverle calidad de vida. Tras la cirugía, Carme permaneció un mes hospitalizada, primero en la UCI especializada en quemados y luego en planta, antes de iniciar un intenso proceso de rehabilitación facial.

El trasplante fue diseñado de forma personalizada, teniendo en cuenta criterios médicos, anatómicos y psicológicos. Donante y receptora compartían sexo, grupo sanguíneo y características craneofaciales compatibles. Además, un equipo multidisciplinar evaluó la capacidad de adaptación, el entorno social y la adherencia al tratamiento.

Gracias al uso de modelos tridimensionales digitales obtenidos a partir de estudios de imagen, los cirujanos pudieron planificar cada fase de la operación con precisión milimétrica. Actualmente, Carme continúa su rehabilitación para recuperar movilidad, gestos faciales y funciones como hablar o masticar.

Desde el hospital destacaron el profundo valor humano del gesto de la donante, subrayando que su decisión permitió ofrecer una “segunda oportunidad” a una persona que había visto su vida severamente limitada. © 2026 · Redacción · Todos los derechos reservados