Por primera vez en los 215 años de historia de la celebración del Grito de Independencia, una mujer encabezó esta emblemática ceremonia desde el balcón del Palacio Nacional: la presidenta Claudia Sheinbaum. La mandataria no solo marcó un hecho histórico por su presencia, sino que también dio un giro con fuerte contenido feminista y de inclusión social a la tradicional conmemoración.
Con la banda presidencial al pecho y ondeando la bandera nacional, Sheinbaum pronunció los tradicionales “vivas” desde el corazón del Zócalo capitalino, pero añadió un enfoque renovado. “¡Vivan las heroínas anónimas!”, exclamó con fuerza, reconociendo el papel olvidado de muchas mujeres en la historia del país.
La presidenta alternó entre figuras masculinas y femeninas del movimiento independentista, incorporando nombres que rara vez habían sido mencionados en ceremonias anteriores. Entre ellas, destacó a Josefa Ortiz Téllez-Girón —utilizando su apellido de soltera en lugar del conocido «Ortiz de Domínguez»—, a Leona Vicario, reconocida por su apoyo financiero al movimiento, así como a insurgentes como Gertrudis Bocanegra y Manuela Molina, conocida como «La Capitana».
En un lenguaje incluyente que dio continuidad al usado por su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, Sheinbaum también rindió homenaje a otros sectores históricamente marginados: “¡Vivan las heroínas y héroes que nos dieron patria! ¡Vivan las mujeres indígenas! ¡Vivan nuestras hermanas y hermanos migrantes!”
Con esta ceremonia, Sheinbaum no solo inauguró una nueva etapa como presidenta, sino que también dejó en claro su intención de visibilizar a las mujeres y promover una visión más equitativa de la historia nacional.
