Rusia lanza uno de los ataques más intensos de la guerra contra Kiev con misiles balísticos y cientos de drones
Publicado el 2 de julio de 2026

Las explosiones provocaron incendios y enormes columnas de humo visibles desde distintos puntos de la capital ucraniana.
Ficha rápida del ataque
- Lugar: Kiev y otras regiones de Ucrania.
- Fecha: madrugada del 2 de julio de 2026.
- Víctimas mortales: al menos 20 personas.
- Heridos: más de 90.
- Misiles lanzados: 74, incluidos 24 balísticos.
- Drones utilizados: 496 unidades.
- Zonas afectadas: edificios residenciales, infraestructuras civiles y servicios sanitarios.
- Respuesta ucraniana: ataques contra instalaciones energéticas y logísticas en territorio ruso.
La capital de Ucrania vivió una de las noches más violentas desde el inicio de la invasión rusa, después de que Moscú lanzara un amplio ataque aéreo combinado utilizando misiles balísticos, misiles de crucero y centenares de drones de largo alcance.
Las primeras explosiones comenzaron a escucharse durante la madrugada y fueron seguidas por incendios, derrumbes y daños en numerosos edificios residenciales repartidos por distintos distritos de Kiev.

Los servicios de emergencia confirmaron la muerte de al menos veinte personas, mientras que más de noventa resultaron heridas de diversa gravedad. Las autoridades advirtieron además que el balance de víctimas podría aumentar debido a que varios equipos continuaban buscando personas atrapadas bajo los escombros.
El Servicio Estatal de Emergencias desplegó cerca de quinientos rescatistas y alrededor de un centenar de vehículos especializados, además de apoyo aéreo, para intervenir en las zonas más afectadas por los impactos.
Entre los objetivos alcanzados se encontraba una instalación sanitaria utilizada como base para ambulancias y equipos médicos. Varios profesionales sanitarios resultaron heridos durante el ataque, incluido un paramédico cuyo estado fue descrito como crítico.
Las autoridades locales también informaron sobre incendios en edificios de gran altura y el colapso parcial de varios complejos residenciales, especialmente en los distritos orientales de la ciudad.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, se encontraba realizando una visita oficial en Irlanda cuando recibió informes sobre la inminencia del ataque y anunció su regreso inmediato al país para supervisar la situación y coordinar la respuesta gubernamental.
Por su parte, el ministro de Exteriores, Andrii Sybiha, reclamó a los aliados occidentales acelerar el suministro de sistemas de defensa antiaérea y nuevos misiles interceptores para proteger a la población civil frente a este tipo de ofensivas masivas.
La Fuerza Aérea ucraniana informó que Rusia lanzó durante la operación 74 misiles, entre ellos 24 balísticos, además de 496 drones de ataque y reconocimiento, lo que convierte el bombardeo en uno de los más grandes registrados desde el inicio del conflicto en febrero de 2022.
Mientras tanto, Moscú aseguró que la ofensiva constituía una respuesta a los recientes ataques ucranianos contra infraestructuras energéticas y logísticas en territorio ruso, especialmente contra refinerías de petróleo y centros de suministro militar.
En paralelo, las fuerzas ucranianas informaron haber atacado durante la misma noche una importante refinería en la región rusa de Nizhni Nóvgorod, además de un puente ferroviario utilizado para el transporte de tropas y material militar hacia las zonas ocupadas.
Las estaciones de metro y los refugios subterráneos de Kiev volvieron a llenarse de familias que buscaban protección durante horas mientras las sirenas antiaéreas sonaban de forma ininterrumpida en la ciudad.
La intensificación de los ataques coincide con un momento de estancamiento en los esfuerzos diplomáticos impulsados por Estados Unidos y varios países europeos para intentar alcanzar un alto el fuego o iniciar negociaciones directas entre Moscú y Kiev.
Analistas internacionales consideran que tanto Rusia como Ucrania intentan mejorar su posición estratégica antes de cualquier eventual proceso de diálogo, lo que podría traducirse en nuevas ofensivas militares durante las próximas semanas.
