Las tensiones entre el liderazgo político y militar de Israel han escalado bruscamente en los últimos días, en medio de los preparativos para una nueva y masiva ofensiva en la Ciudad de Gaza. En el centro del conflicto se encuentra el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), Eyal Zamir, quien ha expresado abiertamente su oposición a la operación propuesta por el primer ministro Benjamin Netanyahu.

Según fuentes del gobierno israelí, Zamir cuestionó en al menos dos reuniones del gabinete de seguridad la decisión de avanzar sobre la Ciudad de Gaza. El alto mando militar advirtió sobre los riesgos de tal operación, incluyendo el posible peligro para los 48 rehenes israelíes aún retenidos en el enclave, así como para los soldados desplegados en el terreno. También expresó su preocupación por el desplazamiento forzado de hasta un millón de civiles palestinos y las consecuencias humanitarias y estratégicas que esto podría acarrear.

La postura crítica del jefe militar se hizo aún más evidente el pasado domingo, durante lo que fue descrito como una tormentosa sesión del gabinete de seguridad. Allí, Zamir instó a los ministros a considerar una nueva propuesta de alto el fuego presentada por Egipto y Qatar, la cual ya habría sido aceptada por Hamas. “Hay un marco sobre la mesa y debemos aceptarlo”, habría declarado, de acuerdo con fuentes oficiales.

Netanyahu, sin embargo, optó por no incluir la propuesta en la agenda del gabinete, lo que no impidió que Zamir defendiera su posición con firmeza. El jefe de las FDI fue más allá y advirtió que la toma de la Ciudad de Gaza llevaría inevitablemente a una ocupación militar total del enclave, lo que convertiría a Israel en responsable directo de la población civil palestina.

“Deben entender que su decisión de conquistar la Ciudad de Gaza significa que van a pasar a una administración militar completa; el único que asumirá la responsabilidad de la población local serán las Fuerzas de Defensa de Israel”, advirtió Zamir, en declaraciones que posteriormente se filtraron a medios israelíes y fueron confirmadas por CNN.

Pese a la creciente presión desde el estamento militar, decenas de miles de reservistas israelíes han comenzado a movilizarse en preparación para la ofensiva. Mientras tanto, el gobierno de Netanyahu se mantiene firme en su estrategia, profundizando así una ruptura que podría tener serias implicaciones tanto para el curso del conflicto como para la estabilidad política interna en Israel.