Un grave incendio sacudió este miércoles al distrito de Tai Po, en Hong Kong, luego de que un fuego iniciado en un andamio de bambú utilizado en obras de renovación se propagara rápidamente por la fachada del complejo residencial Wang Fuk Court. Las llamas, avivadas por el material inflamable del andamiaje y la malla plástica que recubría los edificios, alcanzaron en cuestión de minutos a varias de las torres del conjunto, provocando escenas de pánico en toda la zona.

Los primeros reportes oficiales confirmaron que el incendio dejó al menos cuatro muertos y tres heridos, aunque las cifras fueron aumentando a medida que avanzaba la operación de rescate. Con el paso de las horas, las autoridades elevaron el balance a al menos trece fallecidos, incluidos residentes y un bombero que perdió la vida durante las labores de extinción. Más de una decena de personas continúa hospitalizada, varias de ellas en estado grave, según los servicios de emergencia.

La violencia del fuego obligó a los bomberos a activar la alarma número 4, la segunda más alta en el sistema de emergencias de la ciudad. Conforme el fuego se expandió a otras torres del conjunto, la situación escaló rápidamente y se declaró la alarma nivel 5, el nivel máximo. Esto movilizó un amplio despliegue de recursos: decenas de camiones de bomberos, más de medio centenar de ambulancias y cientos de efectivos se desplazaron para combatir las llamas y evacuar a los residentes atrapados.

El complejo afectado, construido en 1983 y compuesto por ocho bloques residenciales con cerca de 2.000 departamentos, albergaba a unas 4.800 personas. Como consecuencia del incendio, alrededor de 700 residentes fueron evacuados hacia centros temporales habilitados por las autoridades. Familias enteras perdieron sus viviendas mientras observaban cómo las llamas consumían los andamios y escalaban por las fachadas. Testigos describieron escenas de horror, con columnas de humo visibles a kilómetros y vecinos gritando los nombres de familiares que no lograban contactar.

Las investigaciones preliminares apuntan a que el origen del fuego se ubicó en la estructura de bambú instalada para renovaciones. Este tipo de andamiaje es tradicional en Hong Kong, pero su uso ha sido duramente cuestionado por expertos en seguridad debido a su alta inflamabilidad, especialmente en rascacielos densamente habitados. La rapidez con la que se propagó el incendio reavivó el debate sobre la necesidad de reemplazar estas estructuras por alternativas más seguras.

Mientras los equipos de rescate continuaban trabajando en la zona, las autoridades mantenían acordonadas varias calles de Tai Po, desviando el tráfico y restringiendo el acceso para garantizar la seguridad. El incendio, uno de los más devastadores registrados en Hong Kong en los últimos años, dejó a la comunidad consternada y abrió una nueva discusión sobre las regulaciones de seguridad en obras y edificios residenciales de gran altura.