Al momento de publicarse esta nota, ya ha pasado la medianoche del jueves en Cleethorpes, una localidad costera del condado de Lincolnshire, Inglaterra. Pero hay algo seguro: en esta ciudad que alguna vez vivió de la pesca y hoy se reinventa como atractivo turístico, nadie ha pegado un ojo. Y cómo hacerlo, después de lo que logró su equipo, el Grimsby Town, al dejar fuera nada menos que al Manchester United en la Carabao Cup, tras una dramática definición por penales.

El sorteo de la segunda fase cruzó al modesto club de la League Two —cuarta división del fútbol inglés, por debajo de la Premier League, el Championship y la League One— con uno de los gigantes históricos del país. Fue una reedición del clásico enfrentamiento entre David y Goliat: un equipo con una plantilla tasada en apenas US$ 4.800.000 frente a otro cuyo valor de mercado supera los US$ 1.100 millones, según Transfermarkt.

Así lo vivieron los cerca de 30.000 habitantes de Cleethorpes, de los cuales unos 10.000 se volcaron al estadio Blundell Park para alentar a los «Mariners» frente a los «Red Devils». Y vaya si fue una noche especial para todos ellos.

Si bien el Manchester United no alineó a todos sus titulares, sí presentó una formación con nombres de peso como Onana, Maguire, Dorgu, Mainoo, Cunha, Diallo y Sesko desde el arranque.

Pero contra todo pronóstico, el primer golpe lo dio el conjunto local. A los 22 minutos, Charles Vernam abrió el marcador tras una acción que Onana pudo haber resuelto mejor. Ocho minutos más tarde, el arquero camerunés volvió a fallar en una salida aérea y Tyrell Warren aprovechó para anotar el 2-0.

A partir de ahí, el Grimsby Town se enfocó en resistir los embates del United, especialmente durante un segundo tiempo en el que ingresaron figuras como Bruno Fernandes, Bryan Mbeumo y Mason Mount. El guardameta Christy Pym emergió como el gran protagonista, salvando a su equipo una y otra vez.

El descuento de Mbeumo a los 74 minutos le devolvió el suspenso al encuentro, y a dos del final, un cabezazo de Maguire selló el empate 2-2. Sin embargo, ese gol solo prolongó el drama para los veinte veces campeones de la Premier League.

La tanda de penales fue una auténtica odisea. Todos los jugadores de ambos equipos ejecutaron su disparo y el marcador seguía igualado, 10-10. Finalmente, cuando Mbeumo falló su segundo intento de la tarde estrellando el balón en el travesaño, la euforia estalló.

Los hinchas de Grimsby invadieron el campo como si hubieran ganado un título o logrado el ascenso. El estadio se transformó en una fiesta. Jugadores y fanáticos se abrazaron en una celebración que parecía no terminar nunca. Y no era para menos.

Fundado en 1878, el Grimsby Town llegó a competir en la primera división entre 1901 y 1948, y en los años 30 incluso disputó semifinales de la FA Cup. Hoy, el club navega por la cuarta categoría desde su ascenso en 2021 desde la National League (quinta división), y no jugaba en la League One desde la temporada 2003/2004.

Pero todo eso hoy queda en segundo plano. La gesta lograda ante el United ya grabó los nombres de varios futbolistas en la historia del club. Esta vez no se habla de leyendas del pasado como Bill Shankly, Jackie Bestall, George Tweedy o Harry Betmead, sino del presente: del entrenador David Artell, de Kieran Green, de Charles Vernam.

Y del arquero Christy Pym, figura del encuentro y jugador mejor valuado del plantel, con una tasación de US$ 472.000 según Transfermarkt.

Hoy, ellos son el nuevo orgullo de Cleethorpes, una ciudad que anoche no durmió. Porque esta vez, el sueño fue real.