España activa liberación de petróleo para contener el impacto del conflicto en Irán
18 de marzo de 2026 |
País: España
Volumen: Hasta 11,5 millones de barriles
Equivalente: 12,3 días de consumo nacional
Contexto: Guerra en Irán y tensión en Ormuz
Plan: Liberación en varias fases
El Ejecutivo español dio luz verde a la utilización de parte de sus reservas estratégicas de petróleo con el objetivo de amortiguar las consecuencias económicas derivadas del conflicto en Irán y las restricciones en el paso de crudo por el estrecho de Ormuz.

La cantidad autorizada alcanza hasta 11,5 millones de barriles, lo que representa más de doce días de consumo interno, en línea con los compromisos asumidos en el marco internacional para estabilizar el mercado energético.
Según explicó la responsable de Transición Ecológica, el proceso se llevará a cabo de forma escalonada. En una primera etapa, se recurrirá a las reservas gestionadas por la industria, que permiten una distribución más rápida hacia los consumidores.
Las fases posteriores dependerán de la evolución de la situación internacional y podrían incluir tanto recursos del sector privado como de las reservas estratégicas bajo supervisión estatal.
Esta decisión forma parte de una acción coordinada entre los países integrantes de la Agencia Internacional de la Energía, que acordaron liberar un volumen sin precedentes de petróleo durante un periodo de 90 días para contener la volatilidad de los precios.
En el caso español, el reparto de los recursos incluye gasolina, distintos tipos de gasóleo, querosenos y fuelóleos, adaptándose a la demanda energética del país.
La primera fase contempla la puesta en el mercado de una cantidad equivalente a varios días de consumo en un plazo de dos semanas, mientras que el resto se liberará progresivamente según las necesidades.
El objetivo principal es reducir la presión sobre los precios internacionales y evitar situaciones de inestabilidad, en un contexto donde el suministro energético global se ha visto afectado por tensiones geopolíticas.

España cuenta con reservas suficientes para afrontar este tipo de situaciones, cumpliendo con la normativa que exige mantener existencias mínimas para garantizar el abastecimiento en escenarios de crisis.
