El gobierno de Donald Trump anunció este lunes que Colombia ha “fallado notablemente” en sus compromisos para combatir el narcotráfico, una declaración que representa un fuerte golpe simbólico en la relación bilateral. Sin embargo, a pesar de la descertificación, Estados Unidos continuará proporcionando asistencia financiera al país andino, considerando que su apoyo es “vital para los intereses nacionales” de Washington.
Aunque esta decisión evita el escenario más extremo —la suspensión de fondos—, sí refleja un deterioro importante en las relaciones entre ambos gobiernos. El presidente colombiano, Gustavo Petro, ha sido crítico de la administración de Trump, lo que ha contribuido a tensar aún más los vínculos diplomáticos.
En su comunicado oficial, la Casa Blanca argumentó que el aumento récord del cultivo de coca y la producción de cocaína en Colombia, así como los intentos fallidos del gobierno de Petro por negociar con grupos armados, han agravado la situación. “El fracaso de Colombia para cumplir con sus obligaciones en materia de control de drogas recae únicamente en su liderazgo político”, sostiene el documento.
A pesar de las críticas al gobierno, el informe también reconoce los esfuerzos y el sacrificio de las fuerzas de seguridad colombianas, destacando su valentía frente a organizaciones criminales y grupos armados.
Respuestas desde Bogotá
En su alocución televisada semanal, el presidente Petro lamentó la decisión de EE.UU., recordando el alto costo humano que ha implicado la lucha antidrogas en Colombia. “Nos descertificaron después de decenas de muertes entre policías, soldados y civiles que intentaban impactar el tráfico de cocaína”, afirmó.
Colombia, principal productor mundial de cocaína según la ONU, ha sido durante décadas un aliado estratégico de Estados Unidos en temas de seguridad. La última vez que fue descertificado fue en 1997, durante el gobierno de Ernesto Samper.
En un intento por evitar la descertificación, una delegación de alto nivel viajó a Washington la semana pasada para destacar los avances del país. Altos mandos de la Policía y las Fuerzas Militares señalaron que se han incautado cientos de toneladas de cocaína y erradicado vastas áreas de cultivos ilícitos.
“Nuestros presidentes están en lados opuestos ideológicamente, pero la lucha contra el narcotráfico es un compromiso nacional”, declaró el embajador colombiano en EE.UU., Daniel García-Peña. “Lo hacemos porque el narcotráfico ha afectado a Colombia más que a cualquier otro país”.
Escalada de tensiones
Las diferencias entre ambos gobiernos han aumentado en las últimas semanas. Petro bloqueó recientemente el aterrizaje de aviones estadounidenses con migrantes deportados y criticó el despliegue de buques de guerra de EE.UU. en el Caribe, así como un ataque naval que dejó 11 muertos. A pesar de estas fricciones, Colombia terminó aceptando la deportación de sus ciudadanos y colaborando en su retorno.
Por su parte, Trump ha intensificado la “guerra contra el narcotráfico” con operaciones militares en aguas internacionales y ha calificado a varios cárteles latinoamericanos como organizaciones terroristas extranjeras.
El presidente estadounidense advirtió que reconsideraría la descertificación si Colombia adopta “medidas más agresivas” para erradicar cultivos, frenar la producción y enjuiciar a los responsables del tráfico de drogas. También insistió en la necesidad de una cooperación más estrecha con EE.UU. en la captura de líderes criminales.
Debate internacional y responsabilidad compartida
Desde Colombia, diversas voces han cuestionado el enfoque unilateral de Washington. Gloria Miranda, encargada del programa estatal de sustitución de cultivos, subrayó que la lucha antidrogas no debe recaer únicamente en los países productores. “Las naciones consumidoras deben hacer su parte justa y apoyarnos, porque esa es la otra cara del narcotráfico”, afirmó.
Mientras tanto, expertos y exfuncionarios como Todd Robinson —ex encargado de narcóticos internacionales en el Departamento de Estado— advierten que una ruptura en la cooperación entre ambos países enviaría una señal negativa al resto de la región.
