El líder norcoreano Kim Jong Un y el presidente ruso Vladimir Putin encabezarán la lista de más de 25 jefes de Estado invitados al gran desfile militar que China celebrará el próximo 3 de septiembre en la plaza de Tiananmen, en Beijing. El evento forma parte de las conmemoraciones por el 80° aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial en Asia, tras la rendición formal de Japón.

La confirmación, anunciada por el Ministerio de Relaciones Exteriores chino, prepara el escenario para una potente imagen geopolítica: Xi Jinping, Putin y Kim de pie, juntos, sobre la histórica Puerta de la Paz Celestial, en un acto que proyecta unidad entre tres de los líderes más autoritarios del mundo.

Para Kim, este será su primer viaje a China desde 2019 y apenas el undécimo al extranjero desde que asumió el poder en 2011. Su presencia junto a líderes alineados con un “nuevo orden global” liderado por Xi y Putin refuerza su papel dentro de un bloque que desafía la hegemonía occidental.

La asistencia de Kim también ocurre días después de que el presidente de EE.UU., Donald Trump, expresara su deseo de reunirse nuevamente con el líder norcoreano este año.

Un desfile con mensaje militar

El desfile militar, de unos 70 minutos, contará con más de 10.000 soldados, más de 100 aeronaves y cientos de vehículos de combate, según adelantaron autoridades chinas. El evento incluirá drones avanzados, misiles hipersónicos, sistemas de defensa aérea y antimisiles, y otras tecnologías militares de fabricación nacional. Muchos de estos equipos serán mostrados por primera vez al público.

En un contexto de crecientes tensiones globales, Beijing busca proyectar fuerza militar y cohesión política, en medio de una postura cada vez más firme hacia Taiwán y disputas territoriales con sus vecinos. El acto también se realiza mientras el presidente Trump replantea las alianzas tradicionales de EE.UU. en Asia y Europa.

Una lista de invitados selectiva

Entre los líderes confirmados se encuentran el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif; el jefe de la junta militar de Myanmar, Min Aung Hlaing; y los líderes europeos pro-rusos Aleksandar Vucic (Serbia) y Robert Fico (Eslovaquia). En contraste, se destaca la ausencia de mandatarios de las principales potencias occidentales.

Tampoco asistirá el primer ministro de India, Narendra Modi, a pesar de encontrarse en China para una cumbre regional. Su ausencia, en medio de la histórica rivalidad con Pakistán y las fricciones fronterizas con China, refuerza las divisiones geopolíticas en la región.

Alianzas bajo presión

El desfile se produce en un momento clave para las relaciones entre China, Corea del Norte y Rusia. Mientras Beijing mantiene una histórica alianza con Pyongyang y ha sido su principal sostén económico durante décadas, la reciente cercanía entre Kim y Putin —que incluye un acuerdo de defensa mutua firmado en 2024— genera cierta incomodidad en el liderazgo chino.

Aun así, Pekín continúa reforzando sus lazos con Corea del Norte. Durante una conferencia de prensa, el viceministro chino de Relaciones Exteriores, Hong Lei, destacó la “amistad tradicional” entre ambos países y subrayó la intención de profundizar la cooperación en defensa, desarrollo socialista y estabilidad regional.

Con esta cumbre militar y política en pleno corazón de Beijing, Xi Jinping busca consolidar su liderazgo en un eje de poder alternativo, en un mundo cada vez más dividido.