En un momento clave de realineamiento geopolítico, el presidente chino Xi Jinping lanzó un mensaje claro, aunque sin nombrarlo directamente, contra Estados Unidos durante la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (SCO), celebrada en Tianjin. Denunciando “prácticas intimidatorias” y una “mentalidad de Guerra Fría”, Xi posicionó a China como el abanderado de una nueva gobernanza global más inclusiva, en contraposición al orden internacional liderado por Washington.

Acompañado por más de 20 líderes mundiales, incluidos Vladimir Putin, Narendra Modi y Recep Tayyip Erdoğan, Xi presentó la cumbre como una vitrina del liderazgo chino y de su estrecha alianza con Rusia. El encuentro reafirmó la voluntad de ambos países de reequilibrar el poder global a su favor, aprovechando el vacío que, según Beijing, ha dejado la política aislacionista de Donald Trump y su enfoque de “Estados Unidos primero”.

China no solo desplegó retórica. Xi anunció subsidios por 2.000 millones de yuanes a los países miembros de la SCO este año, y prometió otros 10.000 millones en préstamos en los próximos tres, reforzando el atractivo económico de la organización frente a instituciones dominadas por Occidente.

En su discurso, el mandatario chino también dio a conocer una nueva Iniciativa de Gobernanza Global, que se suma a sus propuestas anteriores sobre seguridad, desarrollo y civilización. El objetivo declarado: promover un orden internacional multipolar, justo y representativo, especialmente para los países del Sur Global.

Por su parte, Putin celebró el rol de la SCO como alternativa a las alianzas occidentales, y propuso un “nuevo sistema de seguridad” en Eurasia, desvinculado del modelo euroatlántico, que tradicionalmente ha excluido a Moscú y Beijing.

Las imágenes de Xi y Putin caminando juntos, sonrientes y relajados durante el banquete oficial, subrayaron la dimensión simbólica de su alianza. En un contexto de sanciones contra Rusia y tensiones con China, ambos líderes aprovecharon la cumbre para mostrarse como pilares de un nuevo eje de poder que desafía abiertamente la hegemonía occidental.